Hacer turismo puede dejarnos huella de por vida. Un rincón natural, una playa paradisíaca o un pueblo con encanto pueden dejarnos con la sensación de haber encontrado nuestro hogar o, al menos, con la necesidad imperiosa de regresar. Su geografía, su arquitectura, su historia, su gente, su filosofía de vida o una mezcla de todo ello puede convertirse en una fuente de crecimiento y bienestar. Lo cierto es que esto ocurre de una forma bastante habitual después de visitar la Costa Brava.

A continuación compartimos contigo una selección de zonas que deberías visitar al menos una vez en tu vida. Sin embargo, ten precaución. Pueden volverse adictivas. Toma nota y echa un vistazo a las ofertas a la Costa Brava en Buscounchollo.com.

Cadaqués

Resulta difícil encontrar adjetivos para describir la villa marinera más famosa de la Costa Brava y referente del Alt empordà. Sus construcciones teñidas de blanco y sus mágicas calas se han convertido en un reclamo que ha seducido a personalidades tan variopintas como Salvador Dalí o Federico García Lorca. En Cadaqués puedes disfrutar de sus acogedoras callejuelas de rastell o de construcciones históricas tan relevantes como la Iglesia de Santa María o la Casa de Dalí.

 

 

Roses

En la Rhode griega puedes adentrarte en una impresionante ciudadela que data del siglo XVI y que posee reliquias de períodos como la edad media, la era romana o helénica. Entre las joyas de su geografía puedes disfrutar de enclaves mágicos como la colina Puig Rom (que cuenta con 240 metros de altitud) desde la que podrás observar los Pirineos desde una perspectiva privilegiada. Además, también puedes perderte en el Parc Natural del Cap de Creus en donde podrás adentrarte en el monasterio de Sant Pere de Rodes, un emblema del románico catalán. Por último, no puedes irte sin visitar Figueres y su Teatro Museo Dalí.

 

 

Empuriabrava

Sus amplios canales la emparentan irremediablemente con Venecia. Hoy Empuriabrava forma parte de las zonas más exclusivas de toda la Costa Brava.

 

 

Empúries

Es una de las pocas ubicaciones de todo el país que cuenta con reliquias procedentes de la era romana. Su fundación se remonta al año 580 a.C. y, afortunadamente, hoy podemos encontrar un legado consistente que se refleja en forma de muralla, partes de templos o una basílica paleocristiana. A escasa distancia de Empúries podrás encontrar L’Escala, un bello pueblo pesquero que se caracteriza por una exquisita gastronomía basada en la pesca o por sus paradisíacas playas.

 

 

Estartit

Es una de las localizaciones más destacadas en lo que se refiere al turismo de alto estanding. Una de sus principales fuerzas de atracción es su cercanía con las populares Illes Medes, uno de los archipiélagos más visitados que agrupa siete islotes de belleza inenarrable. Sus condiciones climatológicas y geográficas convierten a Estartit en una zona propicia para la práctica de submarinismo tanto para profesionales como para neófitos.

 

 

Calella de Palafrugell

¿Te gustaría disfrutar de un paisaje costero en un entorno tranquilo, distendido y familiar? Entonces debes visitar la Calella de Palafrugell. A menudo sirve como la introducción a una fantástica travesía por los principales pueblos medievales que se ubican en el Baix Empordá (Palau-sator, Monells, Pals o Peratallada). No obstante, eso no es todo. También podrás acceder al legendario Castillo Gala Dalí de Púbol y a Ullastret, el que se considera el yacimiento íbero más valioso. Además, si deseas continuar haciendo turismo por espacios costeros puedes aprovechar y visitar Begur para introducirte en sus mágicas calas (por ejemplo, la de Sa Tuna).

 

 

Platja D’aro

Se ha convertido en uno de los destinos más destacados y una de los focos turísticos más transitados durante los últimos años. Platja D’aro suele ser la primera opción de la población local pero también de aquellos turistas que planean adquirir una vivienda como segunda residencia en la Costa Brava. Este acogedor pueblecito pesquero situado entre Sant Feliu de Guíxols y Palamós acoge a 10.000 personas aunque durante el período estival se incrementan hasta sobrepasar las 100.000.

 

 

Tossa de Mar

Es un destino idílico y, como tal, ha servido de escenario a grandes obras del cine como ‘Pandora y el holandés errante’ que se rodó hacia 1950 y que contó con la presencia de James Mason y Ava Garner. Tossa de Mar fue irresistible también para el pintor de origen francés Marc Chagall quien la definiría como un paraíso azul después de vivir un verano allí. Su majestuoso castillo situado en la zona medieval Vila Vella o la visión privilegiada que proporciona su impresionante Parc Natural de Montseny son solo algunos de los tesoros que tiene reservados para ti.

 

 

Lloret de Mar

Se ha convertido en el punto de ebullición en lo que respecta al ocio nocturno. En total, se contabilizan más de un centenar de locales distribuidos por sus icónicas playas de arena gruesa (por ejemplo, la playa de Fenals). Además, el castillo de Sant Joan, datado en 1079, es otro de sus principales atractivos turísticos.

 

 

Blanes

Se sitúa en la cara meridional de la Costa Brava y se ha hecho especialmente conocida entre los turistas por albergar algunos de los jardines botánicos más valiosos de Europa (el Jardí Botànic Pinya de Rosa o el Jardí Botànic Marimurtra). No obstante, también han influido poderosamente el litoral de más de 4 km de extensión o el magnético casco antiguo de Blanes.

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