Lo que hace meses era un sueño, a día de hoy es una realidad.

La primera aventura en grupo en Marruecos tenía como principal objetivo ayudar a los compañeros a romper esquemas, aprender y crecer en lo personal…

…pero nunca imaginé que el que pudiera llevarse tanto del viaje en todos los aspectos fuese yo.

  • Un grupo de 10, como diez eran las personas que lo formaban. Aunque realmente, fui uno más desde el minuto cero, por lo que siempre fuimos once.
  • Once personas, sacadas de contexto, desaprendiendo desde antes, incluso, de salir de casa, para crecer con el paso de los días, rodeándose de desconocidos, que a su vez se fueron convirtiendo en una auténtica familia.

Un cúmulo de sensaciones, emociones desbordadas en muchos momentos del viaje, que han hecho que todos brillaran con luz propia.

Pero sobre todo, que dejaran atrás prejuicios, miedos y que vivieran la aventura en grupo con una actitud “taza vacía”.

Para aprender, experimentar y dejarse llevar hay que mostrar una actitud taza vacía.

Podemos saber mucho sobre algo, sobre alguien, sobre un lugar.

Pero hay que aprender a vaciar la taza (en este caso podría ser la mochila) y dejar todo el peso en casa. Estar dispuesto a que ésta pueda seguir llenándose de aprendizajes y vivencias totalmente novedosas y variopintas.

La actitud taza vacía es la que nos hace seguir creciendo en la vida Clic para tuitear

Un artículo para dejarse llevar, donde contar con peros y señales todo lo que ha dado de sí esta experiencia transformadora.

Va por ti Cris, Jorge, Javi, Rubén, Raúl, Tere, Rubén, Alba, Rulo y Fran, por cada uno de tus compañeros de aventura, va por el equipo!!

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Los integrantes de la primera aventura en grupo en Marruecos.

 

¿Por qué decidí organizar la primera aventura en grupo a Marruecos?

Desde mucho antes de empezar el proyecto con Conócete Viajando, me encantaba viajar, pero sobre todo hacerlo de una forma particular.

  • No puedo llamarla únicamente mochilera, porque implica mucho más.
  • No puedo llamarla deportiva, porque los deportes de aventura suelen tomar parte del viaje, pero no son el único objetivo.
  • No puedo llamarla cultural, porque me encanta involucrarme y conocer a la gente, pero también me mueve la propia transformación personal.

Una combinación explosiva de todo lo anterior. Todo unido en uno solo para crecer, aprender, creer más en mi mismo y experimentar sensaciones que no logro encontrar estando quieto en casa.

Este tipo de vivencias son las que con el paso de los años:

  1. Han forjado mi personalidad.
  2. Me han hecho ser más valiente y decidido.
  3. Ayudado a luchar por el estilo de vida que quiero.
  4. Me han enseñado aprendizajes necesarios para el resto de aspectos de mi vida.
  5. Han hecho darme cuenta que siempre podemos aprender algo nuevo.

Entonces me di cuenta, que a muchas otras personas también les gustaba vivirlas. Porque cuando hablaba con ellos y les contaba cómo eran esas experiencias y aventuras, todos me decían que querían hacer algo parecido.

Pero en la mayoría de los casos, surgían los peros:

  • Pero es que hacerlo por mi cuenta es arriesgado, no conozco la manera, me da miedo…
  • Es que no tengo quien me acompañe y para irme solo, pues me conformo con un viaje tradicional…
  • Pero es que viajar tan lejos o a ese lugar no es fácil, pueden surgir imprevistos… lo que se traduce en inseguridades.

El pequeño empujón que yo también necesité años antes

Estaba claro que, como a mi me había pasado años atrás, necesitaban a alguien que ya hubiera pasado por eso, les diera la seguridad necesaria y el último empujón para atreverse a hacer realidad esos sueños aventureros.

Exactamente igual que me ocurrió a mi con 23 años. Esas ganas de aventura, de descubrir el mundo siempre habían estado ahí, pero en letargo.

Había viajado y mucho, pero de la forma más convencional, hasta que conocí la existencia de las actividades en el medio natural de la universidad en la que estudiaba.

Fueron “ese empujón” que necesitaba para empezar a vivir experiencias que realmente me llenaran por dentro.

Y de la misma manera es lo que yo busco con la propuesta de estas aventuras en grupo:

Ser el último empujón que muchos necesitan para empezar a vivir experiencias extraordinarias.

 

No había miedo, no existían las dudas. Sin saber ni cómo ni cuál seria la forma correcta, pero quería empezar a materializarlo y mezclarlo todo en algo más que un simple viaje; una experiencia que fuese alucinante.

No quería hacer simples viajes, sino crear experiencias e historias que cambien a las personas.

 

Y así fue, como llegó el día en el que el primer grupo tomaba el avión hacia el sur de Marruecos.

Primera aventura en grupo: un sueño hecho realidad

El viernes 21 de diciembre a las 21:15 de la noche empezaba la aventura en el aeropuerto de Madrid, para poner rumbo a Marrakech.

Encontrarnos en la puerta de embarque, llegados desde diferentes puntos de España, y ponernos al fin cara en persona, los que aún no nos conocíamos, era el pistoletazo de salida.

Muchas personas me preguntaron los días anteriores si estaba nervioso o intranquilo porque se acercaba el momento, pero yo siempre respondía lo mismo:

“No tengo nervios, todo lo contrario. Estoy deseando que llegue el momento y empecemos el viaje”.

He de decir, que en cuanto presencié ese momento sabía que la gente que se había apuntado al viaje no había sido por casualidad y que todo iba a salir de escándalo.

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Los primeros momentos en el aeropuerto antes de empezar la primera aventura en grupo a Marruecos.

 

No me preguntes por qué, pero algo en mi interior me decía, que había conexión. Estaba absolutamente convencido de que todo iría genial. Y así fue durante los siguientes 7 días, aunque también tengo que confesar que la cosa empezó poniéndonos a prueba.

Si hubiéramos sido supersticiosos nos habría costado remontar el vuelo. Y nunca mejor dicho. Te lo cuento a continuación, para que sepas de qué hablo. 😉

Algo no puede empezar tan mal ni en la peor pesadilla

Mi intención era llegar el primero al aeropuerto de Barajas, y recibir al resto de compañeros conforme fueran apareciendo por allí. Pero solo quedó en eso, en una de mis mejores intenciones.

“Primera parada: estación de autobuses del lugar donde vivo.

El autobús pasó delante de mis narices pudiendo únicamente hacerle señales para que me viera y parara. Su respuesta mientras pasaba de largo era un NO con la mano, indicándome que ahí no paraba.

Tuve que ir a toda prisa detrás del autobús desde una estación hasta la otra para que no se me escapara. Conseguí pillarlo y subirme.

Primer susto del día.

Siguiente punto: llegar antes de las 15:15 horas de la tarde a otra localidad donde cogíamos el bus hasta Barajas. La hora prevista de llegada eran las 14:50 h de la tarde, por lo que había tiempo de sobra.

O quizás no.

En el camino, el autobús tenía que entrar hasta el centro de una población en una de sus paradas. Un coche atravesado impedía el paso y nos tuvo retenidos casi 15 minutos.

La cosa se volvía a complicar.

Esto era una auténtica aventura desde el primer segundo.

¿No es lo que queríamos? Coño, pero no antes de empezar.

Llegamos a las 15:18 horas de la tarde cruzando los dedos (eso que no soy creyente). Por suerte el otro autobús aún seguía en la estación. Lo cogimos por los pelos, pero lo cogimos.

Una vez en Madrid, también encontramos atasco. Pero con todo ello, llegamos a las 20:15 h a la terminal 1.

Tiempo justo pero suficiente para pasar los controles, unirnos al resto del equipo y embarcar”.

Primer reto conseguido. Con emoción, pero sin mayores problemas.

No sabíamos lo que aún nos esperaba

Al bajarnos del bus Fran se gira y me dice:

– Rubén, ya estamos aquí. No puede pasar nada más.

Lo miré con cara de tranquilidad y asintiendo:

– Es verdad, ya estamos aquí. Todo controlado.

Ilusos de nosotros, no sabíamos que quedaba lo peor.

“Cuando llegamos a la puerta de embarque y nos juntamos con el resto (al final fuimos los últimos en llegar) nos enteramos que el vuelo había sido retrasado. En principio saldría una hora después. Pero una hora de espera se convirtió en 5 horas largas y muy muy surrealistas. Alegaron falta de documentación, prohibición para despegar en esa zona del aeropuerto, problemas con los propulsores… angustia y agobio de los pasajeros por no salir de la cabina en 3 horas, posibilidad de cancelación y por último, cambio de avión. Finalmente, salimos aproximadamente a las 2 de la mañana”.

Algo que empieza así no tiene más remedio que ir a mejor, ¿no crees?

Ahora lo recordamos y nos reímos, pero hubo momentos donde pensaba que eso no nos podía estar pasando a nosotros.

El final de la odisea y la mañana siguiente

Esa noche, finalmente, llegamos al Riad a las 5 de la mañana. Dormimos únicamente 2 horas porque al día siguiente empezábamos el camino hacia el desierto bien temprano.

El desayuno no estaba preparado cuando nos levantamos. Solo pudimos repartirnos medio plátano, media manzana y media tortilla para cada uno de los compañeros.

Empezaba a pensar que esto no podía ser cierto, pero nadie rechistó y todos se lo tomaron con mucha naturalidad.

Mi cara era un auténtico poema, pero, mantuve la calma y salimos del paso como equipo.

Retos y pruebas por equipos de la aventura en Marruecos

Una vez superados los primeros contratiempos, tocaba hacer que el grupo se sintiera aventurero al completo. Vencer muchos de los prejuicios y miedos arraigados que llevamos arrastrando con nosotros.

Formamos equipos de la forma más neutra posible. Uno se gira y va diciendo números mientras otro señala. Lo de toda la vida.

3 equipos triples y uno doble para afrontar las diferentes pruebas.

Un juego de preguntas y respuestas para marcar el orden

En la segunda noche, un kahoot para responder a preguntas que había preparado sobre la cultura marroquí, las zonas por las que íbamos a pasar y alguna otra curiosidad sobre el país.

Una forma amena de aprender más sobre Marruecos, sus gentes y sus lugares.

En función de las respuestas acertadas y el tiempo invertido en cada una de ellas, automáticamente se conforma una lista con las posiciones.

Posiciones que servirían para dar la salida en la prueba del día siguiente, de la que los compañeros no tenían mucha idea.

Autostop desde Rissani hasta Merzouga

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Consiguiendo transporte en la prueba de autostop en la aventura en grupo en Marruecos.

 

4 equipos separados por 5 minutos entre cada uno de ellos para tomar la salida desde el centro de Rissani e intentar conseguir un vehículo que nos llevara hasta el alojamiento en Hassid Labied.

Eran las 17 horas de la tarde, quedaba algo más de una hora de luz, y un recorrido de 30 kilómetros para llegar al último pueblo en la carretera.

¿Difícil? Por supuesto.

¿Imposible? Para nada.

Las cosas hay que probarlas siempre en primera persona. Para saber realmente si pueden conseguirse o no.

De 4 equipos, 2 obtuvieron la recompensa. El último equipo que salió fue el primero en conseguir vehículo, pasando por delante de los demás con una gran sonrisa en la cara mientras el resto los mirábamos con cara de envidia y rabia. Finalmente, en el último momento, otro equipo más consiguió encontrar transporte y terminar el reto.

Nunca dejes que los demás te digan si puedes o no conseguir lo que te propongas Clic para tuitear

Otra experiencia más que sumar a todo lo vivido.

Lo mejor de todo, la respuesta al encontrarnos en el alojamiento todos los grupos:

– Mañana, tenemos que repetir porque nos hemos quedado con ganas de más.

Algo que se me quedará grabado para los restos. Del miedo a probarlo, a las ganas inmensas de repetirlo.

Prueba de orientación para llegar al Riad en Marrakech

Muy a lo Pekín Express, como la mayoría coincidieron en reconocer al terminar la prueba.

Se habían sentido como si estuvieran inmersos en el concurso intentando llegar al alojamiento antes que el resto.

Desde una rotonda a las afueras de Marrakech, con un mapa con pistas y anotaciones para descifrar el nombre y la ubicación del riad, cada equipo tenía que intentar llegar en el menor tiempo posible.

Fue una experiencia bastante bonita para todos, llegando a coincidir 3 equipos en el mismo punto intentando saber cuál era el camino correcto.

Con menos de 10 minutos de diferencia fuimos llegando todos los equipos. El último alojamiento y la última noche en Marruecos.

Pero lo más importante de la prueba no era llegar en primera posición, sino interiorizar todo lo que una prueba así te supone, y todos los aprendizajes que te deja.

En este caso, ver la satisfacción de cada equipo al entrar por la puerta y que se dieran cuenta que se habían movido por su cuenta en una ciudad desconocida, diferente y tumultuosa era lo que a mi más me llenó.

La gente en el camino

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Compartiendo momentos inolvidables con el pueblo de Khamlia en nuestra aventura en grupo en Marruecos.

No nos podemos olvidar de los grandes momentos vividos a lo largo de todo el recorrido.

Gente a la que no conocíamos de nada, y que te brindan toda su amabilidad sin pedir nada a cambio. Eso es la verdadera esencia de Marruecos y no lo que otra gente, que ni siquiera la ha visitado, piensa. O te quiere hacer pensar. Hay que estar allí para empaparse realmente de su gente, de sus costumbres y de lo que te ofrecen.

Desde Hami e Ibrahim, al mando de viajar en Marruecos, donde se encargan de organizar tours por todo el país en todoterreno. Pero no solo eso, sino que te abren las puertas a su país, a sus costumbres y su pueblo, los nómadas del desierto.

Personas, como ellos, que dan prioridad a las relaciones personales por encima de sus servicios. Capaces de regalarnos 2 -3 horas en nochebuena compartiendo su música frente a la hoguera con nosotros. Barak, su primo, intentando enseñarnos a tocar los timbales, simplemente por placer, simplemente porque les apetece.

Eso hay que valorarlo. Y este tipo de cosas son las que marcan la diferencia.

Alguien que encuentras en el camino y te da sin pedir nada a cambio, hace surgir la magia de los viajes Clic para tuitear

Todas las personas que aunque no nos llevaron en su coche hasta el desierto, sí paraban a preguntarnos aunque no fuesen hasta allí.

Pasando por Mohamed, nuestro conductor particular, Barak y el resto de hermanos y primos de Hami e Ibrahim, por los encargados de los alojamientos donde dormíamos, los restaurantes donde comíamos, los bazares o lugares por donde paseábamos.

Y terminando con todas esas personas que te encuentras por la calle y te miran con cara de sorpresa porque vas con una mochila a la espalda, con un mapa y a toda prisa.

Los mejores momentos

No puedo dejar pasar la oportunidad de plasmar por escrito alguno de los mejores momentos vividos durante la aventura. De una forma tan sutil como lo que mi mente trae al presente cada vez que recuerdo el viaje.

Porque al final, los mejores momentos son creados por las personas. El entorno, obviamente, también ayuda, pero esa magia que aparece y no se puede explicar la crean las personas con las que compartes la experiencia.

Historias compartidas en el transporte

Algo que se presumía como largo y aburrido, se convirtió en el lugar perfecto para intercambiar experiencias, opiniones e historias.

Ir cambiando de asiento durante el viaje, para poder intimar con todos y cada uno de los compañeros, hizo que el grupo fuese uno desde el primer momento.

Y tantas horas y horas en el minibus, donde compartir momentos de todos los colores, fue un plus añadido a que sintiésemos que éramos una gran familia.

Atardecer y amanecer en el desierto

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Uno de los mejores atardeceres que presenciamos durante la aventura en grupo en Marruecos.

 

Un momento mágico lleno de emociones a flor de piel.

El lugar escogido para agradecer a todos los integrantes del grupo su confianza en mi y en todo lo que quería lograr con la aventura.

Puesta de sol o amanecer desde lo alto de una gran duna enamora a todo aquel que la presencia. No me expliques por qué, no sabría decírtelo, pero todo el que lo vive, cae rendido ante ese momento. Pero no te pierdas ninguna de ellas.

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Amanecer en el desierto de Merzouga en nuestra aventura en grupo en Marruecos.

 

Tiempo suficiente para otras sorpresas, como lo que puede ser una de las pedidas más emotivas y emocionantes que te puedas imaginar. Pedir matrimonio en un lugar con tal majestuosidad, con ese telón de fondo y con 9 aventureros más como espectadores privilegiados, no puede pagarse con dinero.

Nochebuena alrededor de la hoguera bajo un manto de estrellas

Después de una cena de nochebuena atípica, nos esperaba uno de los grandes momentos.

Una hoguera en mitad de las dunas, música beréber con timbales y un manto de estrellas que solo se puede presenciar en unos pocos lugares del planeta.

El ambiente estaba creado, solo había que poner un poco de nuestra parte para amenizar la velada. Y con poco más, otra de las mejores experiencias de todo el viaje.

Haciendo balance de la experiencia la última noche

Un momento mágico y triste a la vez. La última noche, el último día antes de que el grupo empiece a separarse.

Era el escenario perfecto para revivir el cúmulo de emociones vividas durante toda la semana y que cada persona sacara a relucir lo mejor que se llevaba de la experiencia.

Difícil transmitir con palabras lo que cada uno se lleva en su interior. Difícil hacer una valoración real cuando aún no han pasado unos días. Siempre empezamos a ver el alcance de las cosas cuando las analizamos en perspectiva. Quizás, por eso, los viajes nos marcan incluso más, cuando los recordamos días o semanas después.

Para mi, quizás, el mejor momento de todos. 11 personas, alrededor de una mesa, con historias diferentes pero con un vínculo en común, la primera aventura en grupo a Marruecos.

Como ellos mismos definieron antes incluso de empezar el viaje, así ha quedado grabado para siempre:

Locura, equipo, trascendente, aventura, convivencia, memorable y descubrimiento…

Algunos de los adjetivos esperados por cada uno de ellos, y que se consiguieron con creces. No puedo estar más feliz viendo cómo todos han sacado lo mejor de si mismos.

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Una pulsera como recuerdo de nuestra primera aventura en grupo en Marruecos.

 

Post Viaje: ¿ahora qué?

Antes incluso de terminar el viaje, ya me di cuenta que había conseguido hacer algo que realmente me llena. Y sobretodo, que haciendo algo que me gusta tanto consigo que otras personas vivan experiencias que no vivirían por si solas.

Creo que eso es más que suficiente para seguir currando a tope en el proyecto y en los viajes del 2019.

Mi objetivo era hacer que un grupo de personas vivieran una de las mejores experiencias y más transformadoras de su vida, con situaciones a lo largo del viaje que les ayudaran a conocerse mejor a ellos mismos y a querer seguir superándose.

Y puedo decir muy orgulloso que entre todos, y gracias a ellos, lo hemos conseguido.

Como ya me repito en mi cabeza, no quiero hacer simples viajes. Sino que quiero construir experiencias en entornos increíbles para que sigamos creciendo como personas.

 

…quiero que los inconformistas que formen parte de Conócete Viajando sigan sumando y haciendo de esto algo grande.

…quiero seguir cumpliendo mis sueños, por muy locos que a muchos les puedan parecer.

…seguir ayudando y contribuyendo a que otros hagan lo mismo, y a darles el pequeño primer empujón que muchos necesitan.

…quiero que esto no pare y que cada vez sean más personas las que quieran vivir una experiencia como ésta.

…repetirlo varias veces al año. Marruecos, Tailandia, Sicilia o cualquier otro sitio, no importa, pero volviendo del viaje con los mismos resultados.

…quiero seguir luchando por ello y tengo claro que esto es solo el comienzo.

Tu también puedes vivir una experiencia transformadora que impulse tu vida

Después de este carrusel de experiencias y emociones vividas, creo que poco más te puedo contar para que te animes a vivir una de las mejores experiencias de tu vida.

Si eres de esas personas que quieren intensificar al máximo sus viajes. De esas personas que quieren vivir experiencias auténticas, momentos mágicos y no se sienten cómodos viajando de la forma tradicional, aquí encontrarás un sitio para ti.

Una declaración de intenciones en toda regla, para todos aquellos que se sientan identificados.

Como dicen unos buenos amigos míos:

Viajar es lo único que pagas y te hace más rico.

Si todo esto te hace clic y no quieres perder más oportunidades de viajar con gente como tú, con mismos gustos e intereses, que se convertirán en amigos para toda la vida desde el minuto cero, puedes apuntarte a la lista prioritaria aquí, para las próximas aventuras en grupo.

Algunas de las ventajas de estar en ella serán:

  1. Abriré las inscripciones con antelación únicamente para los integrantes de la misma.
  2. Tendrás un descuento especial de 24 horas por la confianza depositada y por seguir el proyecto de cerca.
  3. Alguna sorpresa más que iré desvelando antes de cada una de las aventuras en grupo.

Me muero de ganas de que llegue el momento para colgarme de nuevo la mochila y salir juntos en busca de la aventura, de nuestro yo más auténtico y de la superación de nuestros mayores miedos, barreras mentales.

Pero sobre todo, de poder compartido con gente con tantas ganas de dejarse llevar y abrirse a todo tipo de situaciones, como los integrantes del equipo de esta primera aventura en grupo en Marruecos.

Sigo buscando aventurer@s inconformistas, ¿serás tú el siguiente?

 


 

¿Has vivido alguna vez una experiencia parecida en grupo?

¿Tienes más dudas sobre este tipo de aventuras?

Te espero en los comentarios para ayudarte en todo lo que pueda 😉

¡¡ Un abrazo grande!!

Ayudo a personas que buscan una transformación en su vida, que quieren superarse a si mismos, a través del deporte y los viajes de aventura, fuera de lo convencional.
En Conocete Viajando encontrarás recursos sobre desarrollo personal, viajes deportivos y viajes de aventura. Si quieres llevar tus próximos viajes al siguiente nivel, accede a mi guía gratuita y empieza a disfrutar las mejores experiencias de tu vida.